Historia,
fundación y desarrollo urbano
Antes de convertirse en el barrio que conocemos
hoy, Olivo era una zona de vegetación abundante, con trupillos, olivares,
árboles de mango, fincas ganaderas y pequeñas parcelas destinadas al cultivo de
alimentos para el consumo familiar. Así era este sector del noroccidente de
Santa Marta durante las primeras décadas del siglo XX, cuando todavía
conservaba buena parte de su carácter rural.
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| Esquina de la carrera 21 con calle 12 del barrio Olivo. |
Fecha de fundación y primeras
familias
Aunque la ocupación del territorio comenzó a
principios del siglo XX, la fundación oficial del barrio Olivo se sitúa el 19
de julio de 1940. Entre las primeras familias y personas que contribuyeron a su
formación se recuerdan las siguientes:
Trinidad Bandera se dedicaba a vender leche en cántaros y también
convirtió su casa en uno de los principales lugares de diversión del barrio
durante los carnavales. Allí organizaba bailes en un salón: por la mañana, los
protagonistas eran los niños disfrazados; por la tarde, la celebración
continuaba con los adultos. Su casa era un punto de encuentro para los vecinos.
Dominga Huerta se ganaba la vida vendiendo arepas fritas, una
actividad que formaba parte del comercio cotidiano de aquella comunidad en
crecimiento.
Dominga Cantillo vivía en una casa esquinera ubicada en la carrera
23 con calle 12. Allí tenía un establecimiento conocido como el bar de Minga,
que con el tiempo adquirió notoriedad en la historia popular del barrio.
La familia Zambrano era recordada por tener un mico
y un gran árbol de tamarindo que extendía sus ramas hacia la calle. Ambos
formaban parte de las imágenes cotidianas que los vecinos conservaban en su
memoria.
La familia Campo también estuvo entre las primeras pobladoras. La
señora de la casa trabajaba como costurera y prestaba sus servicios a los
habitantes del sector.
Cecilia Blanco, otra de las mujeres recordadas entre las primeras
residentes, estaba casada con José de los Reyes Agudelo Carrillo, considerado
uno de los primeros acordeoneros nacidos en Santa Marta.
Estos personajes y sus actividades permiten hacerse
una idea de cómo era la vida en los primeros años de Olivo: una comunidad
pequeña, donde los vecinos se conocían, los oficios tradicionales tenían un
lugar importante y las casas servían tanto para la vida familiar como para las
reuniones y celebraciones populares.
Las primeras instituciones y
construcciones
Olivo fue uno de los primeros barrios ubicados
fuera del centro tradicional de Santa Marta en contar con una sede escolar y
una Inspección de Policía. La presencia de estas instituciones fue importante
para su consolidación como comunidad urbana.
Con el paso de los años, el barrio fue adquiriendo
una estructura residencial más definida. Algunas de sus casas, con amplios
espacios y características arquitectónicas tradicionales, todavía conservan
parte de la memoria de aquella época. Recorrer sus calles permite reconocer
huellas de su pasado y recordar cómo fue creciendo este sector de la ciudad.
El Bar de Minga y una época de
la vida nocturna samaria
Uno de los establecimientos más recordados en la
historia de Olivo fue el Bar de Minga, situado en la calle 12 con
carrera 23 y propiedad de Dominga «Minga» López Cantillo.
Su historia está relacionada con las
transformaciones de la vida nocturna de Santa Marta durante la década de 1960.
Según la reseña histórica de Raúl Ospino Rangel, el 15 de marzo de 1961 la
Alcaldía ordenó clausurar numerosos burdeles que funcionaban en la calle 8 de
Pescaíto, conocida entonces como la «Calle de la Perdición» o «Calle de la
Tolerancia». Después de esa medida, algunos establecimientos de este tipo se
trasladaron a sectores periféricos de la ciudad.
Entre ellos figuró el Bar de Minga, descrito por el
historiador como un establecimiento de grandes dimensiones, organizado
alrededor de un patio. El lugar llegó a ser conocido dentro de la vida nocturna
de la época. Según la misma fuente, el predio corresponde hoy a un conjunto
residencial.
Este episodio forma parte de la historia social del
barrio y refleja los cambios que experimentó Santa Marta en sus costumbres, su
organización urbana y sus espacios de entretenimiento.
El transporte y los caminos de
antaño
La memoria histórica del barrio también se
relaciona con el desarrollo del transporte urbano. Según el diagnóstico
situacional de Los Olivos, en 1949 Benjamín Avendaño, conocido popularmente
como «El Burrón», puso en circulación una de las primeras busetas urbanas, a la
que llamó «La Pepi». Su recorrido iba desde la plaza de San Francisco hasta el
barrio La Esperanza.
En aquellos años también existían caminos que
conectaban distintos puntos de la ciudad. Entre ellos se recuerda el antiguo
camino de Mamatoco, asociado al recorrido entre la Quinta de San Pedro
Alejandrino y el sector donde se encontraba la cárcel, en el lugar que hoy
ocupa la Alcaldía de Santa Marta.
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| Sector de la calle 12 con carrera 20 y 21 del barrio Olivo. |
Estos recuerdos ayudan a reconstruir un paisaje
urbano muy distinto del actual, cuando los caminos, los cursos de agua y los
terrenos sin urbanizar todavía influían en la forma en que los habitantes se
desplazaban y se relacionaban con su entorno.
La organización comunitaria y la
educación
La organización vecinal fue otro paso importante en
la consolidación de Olivo. Trinidad Bandera figura en la memoria comunitaria
como el primer presidente de la Junta de Acción Comunal.
Posteriormente, en 1988, durante la presidencia de
las juntas de Acción Comunal de Alejandro G., se inició la creación de los
primeros hogares comunitarios del barrio. Estas iniciativas contribuyeron al
cuidado de la infancia y al fortalecimiento de los servicios de apoyo a las
familias.
La educación también ha ocupado un lugar destacado
en su desarrollo. Uno de los primeros centros educativos fue el Colegio Los
Olivos, inicialmente ubicado en la esquina de la calle 11 con carrera 21 y
trasladado posteriormente a la calle 11 con carrera 22, según el diagnóstico
comunitario consultado.
En la carrera 22 con calle 11C funcionó el
emblemático bar Clan 15 y, en distintos momentos, también hubo actividades
educativas vinculadas al Liceo Cervantes. En la actualidad, el sector cuenta
con diferentes instituciones y establecimientos educativos, entre ellos:
- Colegio
La Oportunidad.
- Colegio
Cristiano Anglo Colombiano.
- Institución
Educativa Distrital Los Olivos, sede 1.
- Boston
Kids.
- Liceo
Cervantes.
Asimismo, el barrio dispone de una casa de Acción
Comunal y de varios hogares comunitarios que han contribuido a la atención de
la población infantil.
Servicios, equipamientos y
condiciones actuales
En cuanto a los servicios y equipamientos, el
diagnóstico situacional consultado señala que el barrio no cuenta con parques,
canchas deportivas, biblioteca pública ni puesto de salud propio. Sus
habitantes recurren a servicios cercanos, como los puestos de salud de Los
Almendros y Juan XXIII, además de diferentes clínicas de Santa Marta.
En el ámbito religioso, la iglesia católica de Los
Almendros constituye una referencia para los residentes. También se registra la
presencia de varias iglesias cristianas y un centro gnóstico, reflejo de la
diversidad de espacios de reunión y práctica espiritual de la comunidad.
Respecto a las condiciones de riesgo, el
diagnóstico consultado no identifica al barrio como un sector especialmente
expuesto a deslizamientos, inundaciones o incendios forestales. Esta
información corresponde al documento de referencia y debe contrastarse con los
instrumentos de gestión del riesgo vigentes.
Actividad económica
El comercio tiene una presencia importante en la
dinámica económica de Olivo. Las tiendas, los pequeños negocios y las ventas de
diferentes productos forman parte de la actividad cotidiana del sector. También
hay residentes que trabajan en oficinas y otros que desarrollan actividades
económicas por cuenta propia.
El diagnóstico situacional consultado presenta
porcentajes de ocupación del 30 % en oficinas, 60 % en el comercio y 20 % en
actividades independientes. Estas cifras suman más del 100 %, por lo que sería
necesario revisar la metodología y la fuente original antes de utilizarlas como
indicadores estadísticos definitivos.
Un barrio que conserva la
memoria de Santa Marta
La historia de Olivo reúne elementos de la
transformación urbana de Santa Marta: antiguos terrenos agrícolas, ocupaciones
progresivas, familias fundadoras, comercios populares, caminos de tierra,
primeras instituciones y formas de organización comunitaria.
Más allá de sus cambios físicos, el barrio conserva
una memoria construida a partir de las personas que lo habitaron, sus oficios,
sus celebraciones y sus espacios de encuentro. Recuperar esos recuerdos permite
comprender que la historia de una ciudad no se encuentra solamente en sus
grandes edificios o en sus acontecimientos más conocidos, sino también en la
vida cotidiana de sus barrios y en las experiencias de quienes contribuyeron a
formarlos.


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